Jueves, 19 Septiembre 2019

Nuevas investigaciones sobre la Splenda confirman sus riesgos

Escrito por  Dr. Mercola Publicado en Tu salud Sábado, 03 Noviembre 2018 13:25
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La sucralosa (comercializada bajo la marca Splenda) fue aprobada en 1998 por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, como endulzante de mesa y para productos tales como alimentos horneados, bebidas sin alcohol, chicle, postres lácteos congelados, jugos de fruta y gelatinas.

También, es permitida como endulzante de uso general para alimentos procesados. (En la Unión Europea, la sucralosa es conocida con el código aditivo E955).

Obtuvo la aprobación después de que la FDA supuestamente revisó más de 110 estudios de seguridad en humanos y animales, pero de esos ensayos, solo dos se realizaron con la participación de humanos y el más extenso duró solo cuatro días.

Sabía que la aprobación de la sucralosa era un error similar al que cometió la FDA con el aspartame, motivo por el cual escribí mi libro en inglés Sweet Deception (Dulce decepción) en 2006, a pesar de que Johnson & Johnson amenazó con demandarme si lo publicaba. Sin duda, es reivindicador observar que los estudios confirman lo que escribí en mi libro hace más de 12 años.

Los endulzantes artificiales como el aspartame y la sucralosa podrían tener cero calorías, pero no pueden engañar al cuerpo. Cuando este recibe un sabor "dulce", también espera obtener calorías, y cuando eso no sucede, se producen alteraciones bioquímicas que podrían provocar aumento de peso, disfunción metabólica y otros problemas de salud.

La sucralosa puede destruir su microbioma intestinal

Se ha descubierto que diversos endulzantes artificiales pueden causar estragos de diferentes formas. Por ejemplo, el aspartame tiene una larga lista de estudios que detallan sus efectos nocivos, que varían desde daño cerebral hasta parto prematuro. Mientras tanto, se ha descubierto que la sucralosa es especialmente dañina para el intestino.

Las investigaciones1 publicadas en 2008 encontraron que la sucralosa:

Disminuía en un 50 % la población de bacterias intestinales, y que afectaba más a las bacterias que proporcionan importantes beneficios para las personas (consumir tan solo siete sobrecitos de Splenda podría ser suficiente para dañar su microbioma)

Aumentaba el nivel de pH intestinal

Se absorbía y acumulaba en el tejido adiposo

En respuesta a este estudio, James Turner, presidente del grupo nacional de educación para el consumidor, Citizens for Health, emitió la siguiente declaración:2

"El informe evidencia que el endulzante artificial Splenda y su componente esencial sucralosa pueden representar una amenaza para las personas que consumen el producto.

Cientos de consumidores han denunciado los efectos secundarios de utilizar Splenda, y este estudio... confirma que debido a las sustancias químicas que contiene, este sobrecito amarillo debería tener una gran etiqueta roja de advertencia".

Nuevo estudio descubre que la sucralosa se metaboliza y almacena en el cuerpo

Está por demás decir que, la industria ha defendido con vehemencia a la sucralosa (así como a otros endulzantes químicos), al afirmar que pasa rápidamente a través del cuerpo sin metabolizarse y por lo tanto no tiene efectos biológicos.

Por desgracia, las investigaciones recientes han desacreditado aún más el argumento de que la sucralosa es una sustancia química biológicamente inerte, lo cual demuestra que en realidad sí se metaboliza y acumula en las células de grasa.

El estudio3,4 en cuestión fue publicado el 21 de agosto de 2018 en la versión en línea de Journal of Toxicology and Environmental Health, en el cual diez ratas recibieron una dosis promedio de 80.4 miligramos (mg) de sucralosa por kilo por día (k/día) durante 40 días.

Según los investigadores, esta dosis está "dentro del rango utilizado en los estudios históricos de toxicología presentados para aprobación regulatoria en Norteamérica, Europa y Asia".

Todos los días se recolectaron muestras de orina y heces de cada rata, y se analizaron por medio de espectrometría de masas junto con cromatografía líquida de eficacia ultra elevada (UHPLC-MS/MS), que "reveló dos productos nuevos de biotransformación que no se habían observado antes".

La investigación solicita una nueva revisión de seguridad sobre la sucralosa

Los dos metabolitos son formas acetiladas de sucralosa que son lipofílicas, lo que significa que se disuelven y combinan con grasas. La sucralosa es mucho menos lipofílica, lo que formaba parte de su argumento de seguridad. Pero, de acuerdo con los autores:

"Estos metabolitos estuvieron presentes en la orina y heces durante el período de dosificación de sucralosa e incluso se detectaron niveles bajos en la orina once días después de suspender la administración de sucralosa, y seis días después de que ya no se detectaba sucralosa en la orina o heces.

El hallazgo de metabolitos de sucralosa acetilados en orina y heces no respalda los estudios iniciales sobre su metabolización, en los que se basó la aprobación regulatoria, que afirmaban que la sucralosa consumida era eliminada sin cambios (es decir, que no se metabolizaba).

Al parecer, los estudios metabólicos históricos no detectaron estos metabolitos, en parte porque los investigadores utilizaron una fracción de metanol de las heces para hacer el análisis junto con la cromatografía en capa fina y un analizador de radiactividad lineal de baja resolución.

Además, se encontró rastros de sucralosa en el tejido adiposo de las ratas dos semanas después de interrumpir el período de alimentación de 40 días, a pesar de que este compuesto había desaparecido de la orina y heces".

Por lo tanto, la sucralosa no solo es metabolizada, sino que estos metabolitos se acumulan en los tejidos grasos, donde permanecen por "un período prolongado" después de dejar de consumir sucralosa. En general, estos hallazgos provocaron que los autores concluyeran:

"Estos nuevos descubrimientos sobre el metabolismo de la sucralosa en el tracto gastrointestinal y acumulación en el tejido adiposo no formaban parte del proceso original de resolución regulatoria relacionada con este agente, e indican que ahora puede ser el momento de reconsiderar la seguridad y estado regulatorio de este endulzante artificial organoclorado".

La sucralosa no es un compuesto inerte

Además, investigaciones previas han señalado que la sucralosa no es un compuesto biológicamente inerte, como se afirmaba. En el artículo "Sucralose, a Synthetic Organochloride Sweetener: Overview of Biological Issues" del 2013,5 los autores afirman en parte que:

"En diversos métodos de prueba se encontró que la sucralosa y uno de sus productos de hidrólisis eran mutagénicos en concentraciones elevadas.

Tanto los estudios en humanos como en roedores demostraron que la sucralosa podría alterar los niveles de glucosa, insulina y péptido similar al glucagón tipo 1.1 En conjunto, estos hallazgos indican que la sucralosa no es un compuesto biológicamente inerte".

Se cree que los cloropropanoles--que aún son muy poco conocidos--tienen efectos adversos sobre los riñones y también podrían tener efectos cancerígenos.7 Sin embargo, vale la pena señalar que los cloropropanoles son parte de una clase de toxinas conocidas como dioxinas, que pueden causar cáncer y trastornos endocrinos.

El uso regular de sucralosa puede causar daño hepático y más

Otro estudio8 publicado en línea el 2 de agosto de 2018 en la revista Morphologie, encontró que la sucralosa causaba "cambios definitivos" en el hígado de las ratas tratadas, "lo que indica efectos tóxicos relacionados con el consumo regular". Según estos investigadores, sus descubrimientos sugieren que "la sucralosa debería usarse con precaución para evitar daño hepático".

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